Parece que hoy le he cogido el gusto a esto de escribir... no está mal para empezar...
Normalmente, una de las primeras cosas que le viene a la cabeza a la gente (incuído servidora) al hablar de Noruega, es el frío. Por ello, voy a desmontar el mito.
Sí, por supuesto, no voy a negar que hace frío, mucho frío; pero no siempre. Es más, durante 7 de los 9 días que llevo aquí, ha salido el sol y ha hecho calor; incluso la gente iba con ropa de verano, porque sí, aquí también existe el verano. He aquí una inocente que pensaba que aquí no podía haber más de 10º, y que tan sólo llevaba en la maleta ropa de invierno.
Por otro lado, he de reconocer que no esperaba utilizar ni la chaqueta ni el forro polar hasta septiembre-octubre y, sin embargo, ya lo he hecho. Por tanto, ¡¡aquí hay que estar preparado para todo!!
Otro mito a desmontar: lo fríos que son los nórdicos. De momento no puedo hablar mucho sobre los noruegos, porque necesito algo más de tiempo. Pero sí que puedo decir que, en general, son alegres y amables. Y, además, también bailan y ligan en los pubs y discotecas, ¡¡Como el resto del mundo vamos!!
Me encantaría poder desmontar el mito de lo caro que es todo pero no, no puedo. De hecho, todos los estudiantes extranjeros que estamos aquí, no hemos hablado de otra cosa durante los primeros días. Realmente fue un shock para mí ir al supermercado y ver que pocas cosas bajan de 3 euros, cuando lo mismo, en España está por uno. Por ejemplo, una simple bolsa de papas, o una caja de galletas. Gracias a dios, existe "kiwi", un supermercado que tiene su propia marca blanca, "First Price", a precios más que razonables.
No hablemos ya de lo que cuesta aquí el alcohol, que por cierto, a partir de 4'7% de volumen de alcohol, no está permitido su venta más que en tiendas especializadas. Y, bueno, para que os hagáis una idea, ayer mismo salí y tuve que pagar 50 kr = 6'31 euros por entrar (sin consumición) y, dolorosamente, 12 euros por un simple ron con cola.
Por poner un último ejemplo, este fin de semana está teniendo lugar en Bodø, uno de los festivales de música noruegos más importantes, The Park Festival, al que también vienen artistas internacionales. Pues bien, lo curioso es, que siendo el target de este tipo de eventos, el público joven, éste no se lo puede permitir, ya que vale 151 euros la entrada, ¡y tan sólo son dos días!
Pero, en fin, ¿tiene algún sentido amargarse la existencia pensando sobre lo caro que es todo? ¡¡No!!